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Muchos de los presos que escaparon en la histórica fuga del penal de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938 se adentraron en el valle de Esteribar, con el objetivo de tratar de alcanzar la frontera francesa, que se halla a cerca de 50 kilómetros de Pamplona.
Tres de los fugados fueron detenidos en Urdániz, donde permanecieron unas horas y fueron asesinados al día siguiente de la fuga en el paraje de Kaskaxu. Uno de los cuerpos se encontró en el río, por lo que, seguramente, trató de escapar. Es posible que dos de los fugados fueran asturianos, uno de los cuales estuvo detenido en la casa de la maestra, y el tercero, gallego. Sin embargo, todavía no han podido ser identificados genéticamente.
La fosa fue exhumada el 16 de marzo de 2018, gracias al testimonio de Teodoro Esteban, de 85 años, quien había trabajado como pastor en la zona.
Historia
Desde el golpe militar de 1936 el Fuerte de San Cristóbal volvió a utilizarse como penal para presos políticos, uso que ya había tenido en 1934. Las condiciones de vida eran terribles: hambre, enfermedades, violencia contra los presos, humedad, piojos... Además, sufrieron la imposición de la "Nueva España", en la que la jerarquía militar y católica adquirió un protagonismo especial. Pero muchos presos todavía tenían la esperanza de que el ejército republicano venciera a los sublevados.
Esa situación favoreció que un grupo de presos organizara una fuga, que se materializó el domingo 22 de mayo de 1938. En media hora, las puertas del penal se abrieron y casi todos los presos salieron de allí. Vistas la inseguridad y el desconocimiento, muchos de ellos volvieron al interior, pero 795 presos decidieron escapar en distintas direcciones. Solo tres alcanzaron la frontera, 206 fueron asesinados tras ser capturados y los restantes 586, tras ser detenidos, fueron llevados al fuerte y represaliados (de ellos 14 fueron juzgados como organizadores y ese mismo año los ejecutaron en los fosos de la Ciudadela. De los presos devueltos al Fuerte, 46 murieron hasta 1943.
Entre los presos que consiguieron avanzar más, la mayoría se adentraron en el valle de Esteribar, donde casi todos fueron detenidos y asesinados. Así ocurrió en Urdániz, donde tres presos (probablemente, dos asturianos y un gallego), fueron detenidos, permanecieron unas horas en la localidad y fueron asesinados al día siguiente de la fuga en el paraje de Kaskaxu. Uno de los cuerpos se encontró en el río, por lo que, seguramente, trató de escapar.
Después de varias prospecciones sin éxito en 2016 y 2017, la fosa fue localizada gracias al testimonio de Teodoro Estaban, de 85 años, quien había trabajado como pastor en la zona. Fue exhumada el 16 de marzo de 2018 en el marco del Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra. A las labores de exhumación asistieron, además de vecinos y miembros de asociaciones memorialistas, jóvenes del instituto Askatasuna BHI y de la ikastola San Fermín y representantes de varias autonomías que en aquellas fechas se encontraban participando en el I Encuentro Interautonómico de Memoria Histórica, convocado por el Gobierno de Navarra.