Rutas Fronteras de Hormigón propone un viaje por la Fortificación del Pirineo navarro, una impresionante infraestructura defensiva construida en el contexto de la Guerra Civil española y de la II Guerra Mundial. Sus rutas se nos presentan como cicatrices de un pasado violento y traumático que se inició con el golpe militar de 1936.
Recorriéndolas, nos podemos acercar a las motivaciones estratégicas del franquismo para construir semejante sinrazón; también a las condiciones de miseria y violencia que sufrieron quienes fueron obligados a levantarla.
Ocultas entre la maleza, estas estructuras de hormigón que salpican la frontera pirenaica emergen como una oportunidad para impulsar políticas públicas de memoria que, partiendo del conocimiento de los procesos traumáticos y de violencia política del pasado y del presente, fortalezcan y transmitan valores democráticos.
Políticas sustentadas en el respeto a los derechos humanos a partir de una memoria crítica hacia quien se alzó contra la legalidad de la II República y basó su gobierno en la represión y la violencia.