Búnkeres de Erratzu
Perfil de Elevación
El Pirineo fue fortificado con diversos tipos de mano de obra forzada, bien en Batallones de Trabajo forzado, en el marco de la represión política de los vencidos, o con soldados de reemplazo que tuvieron que soportar un largo servicio militar.
En el Pirineo vasco-navarro trabajaron en estos batallones, al menos, 20.000 cautivos entre 1939 y 1942. En el caso de la “Organización Errazu”, entre diciembre de 1939 y junio de 1940, fueron los prisioneros encuadrados en el Batallón de Trabajadores número 1 los encargados de iniciar la construcción de las diferentes estructuras.
A través de esta ruta podemos visitar varios de estos búnkeres. Fueron recuperados y puestos en valor en campos de voluntariado juvenil organizados por el Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria y del Instituto Navarro de Juventud. Así, partiendo del conocimiento de los procesos traumáticos y de violencia del pasado y del presente, se posibilita el fortalecimiento y la transmisión de valores democráticos.
El Pirineo fue fortificado con diversos tipos de mano de obra forzada, bien en Batallones de Trabajo forzado, en el marco de la represión política de los vencidos, o con soldados de reemplazo que tuvieron que soportar un largo servicio militar.
En el Pirineo vasco-navarro trabajaron en estos batallones, al menos, 20.000 cautivos entre 1939 y 1942. En el caso de la “Organización Errazu”, entre diciembre de 1939 y junio de 1940, fueron los prisioneros encuadrados en el Batallón de Trabajadores número 1 los encargados de iniciar la construcción de las diferentes estructuras.
A través de esta ruta podemos visitar varios de estos búnkeres. Fueron recuperados y puestos en valor en campos de voluntariado juvenil organizados por el Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria y del Instituto Navarro de Juventud. Así, partiendo del conocimiento de los procesos traumáticos y de violencia del pasado y del presente, se posibilita el fortalecimiento y la transmisión de valores democráticos.
El 18 de julio de 1936, un grupo de militares, milicias carlistas y falangistas dieron un golpe militar contra el gobierno legítimo de la II República española, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero. El levantamiento fracasó, desembocando en una larga guerra civil que duraría hasta el 1 de abril de 1939. El balance de los casi tres años de contienda fue un país devastado y la instauración de una dictadura que se prolongó casi 40 años.

CONSTRUYENDO LA “FRONTERA INFRANQUEABLE” PIRENAICA
Desde el inicio de la Guerra Civil española, los sublevados mostraron gran interés por controlar la frontera francesa, en previsión de una eventual invasión aliada. Soldados, milicias de Falange y Requeté patrullaron la muga, y se construyeron centenares de fortificaciones en sus laderas y valles, dando inicio a décadas de fuerte presencia militar en todo el Pirineo al querer convertirlo en una barrera infranqueable.
La fortificación se desarrolló en dos grandes fases. La primera abarcaba la frontera del área vasco-navarra y el Pirineo catalán y se llevó a cabo entre 1939 y 1940 (Organización Defensiva de la Frontera Pirenaica). A partir de 1944 se ejecutó la segunda, que abarcaba el conjunto del Pirineo, incluido el aragonés (Organización Defensiva del Pirineo). El fin de la guerra mundial, con la victoria aliada, aceleró los trabajos de esta segunda fase, que se prolongaron hasta 1958.
Estructurada a través de 169 Centros de Resistencia (CR), se extendía a lo largo de casi 500 kilómetros, desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo. Solo en el área de Gipuzkoa y Navarra se levantaron 1.836 búnkeres (de los 2.884 que se previeron en un principio). Un elemento fundamental de la fortificación fue la construcción de carreteras y pistas de montaña. Su objetivo era unir de este a oeste los valles pirenaicos, perpendiculares a la cordillera y separados por barreras montañosas, y facilitar el acceso a los propios búnkeres, observatorios, refugios, barracones, etc.
LA ORGANIZACIÓN DEFENSIVA DE LA FRONTERA PIRENAICA
Aún sin haber ganado la guerra, los sublevados comenzaron a pensar en el Nuevo Estado que iban a crear y en cómo encajaría este en la incierta situación internacional. Con la II Guerra Mundial en el horizonte y con las democracias occidentales como enemigas, Franco optó por una estrategia preventiva, convencido de que con una estructura defensiva por todo el Pirineo lograría frenar una posible invasión extranjera. En Navarra se identificaron 8 "zonas de penetración", en las que se empezó a usar el trabajo de miles de prisioneros encuadrados en los Batallones de Trabajadores (BB.TT.) desde junio de 1939.
Impulsada desde 1937, se construyó la conocida como Organización Defensiva de la Frontera Pirenaica, denominación empleada hasta mediados de los cuarenta, cuando se empezó a consolidar como Organización Defensiva de los Pirineos. Se estructuraba en una zona principal de resistencia con dirección de vanguardia a retaguardia, seguida de otra con menos estructuras, con algunos asentamientos de artillería y, a continuación, el resto de los asentamientos artilleros.
En Navarra trabajaron 19 Batallones de Trabajadores entre 1937 y 1940 y 10 Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores entre 1940 y 1945, integrados cada uno por varios cientos de prisioneros (entre 400 y 1.000). Estuvieron activos en lugares como Bera, Lesaka, Etxalar, Erratzu, Arizkun, Irurita, Eugi, Iragi, Egozkue, Burguete, Roncesvalles, Igal, Vidángoz, Roncal…

LA FORTIFICACIÓN DEL PIRINEO Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS DE MEMORIA
Ocultas entre la maleza, estas estructuras de hormigón que salpican la frontera pirenaica emergen como una oportunidad para impulsar políticas públicas de memoria que, partiendo del conocimiento de los procesos traumáticos y de violencia política del pasado y del presente, fortalezcan y transmitan valores democráticos. Políticas sustentadas en el respeto a los derechos humanos a partir de una memoria crítica hacia quien se alzó contra la legalidad de la II República y basó su gobierno en la represión y la violencia.
Espacios de la ruta
La “Organización Errazu” que aparece con ese nombre en los planos militares, se trata de un conjunto de 9 búnkeres de diferentes tipologías situados en la zona de Erratzu en el valle de Baztán. También existían en las proximidades barracones donde se alojaba a los trabajadores forzados. Estas construcciones fueron realizadas entre 1939 y 1940. En agosto de 2019, 54 jóvenes participaron en un campo internacional de voluntariado en Erratzu, Baztán; prospectando esa área y limpiando tres estructuras y un barracón.
La Fortificación del Pirineo se extiende a lo largo de casi 500 kilómetros, desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo. Solo en el área de Gipuzkoa y Navarra se levantaron 1.836 búnkeres. Mediante estas construcciones, el franquismo pretendía que los Pirineos se convirtieran en una barrera infranqueable, construyendo para ello centenares de fortificaciones que cubrieron de hormigón sus laderas y valles. El objetivo era defender la Nueva España ante eventuales invasiones desde Francia. Miles de trabajadores, en su mayoría prisioneros del franquismo, fueron obligados a participar en su construcción en terribles condiciones de miseria y violencia.
El proyecto Frontera fortificada en el Pirineo navarro, dentro del programa Escuelas con memoria, tiene por objeto la recuperación de aquellos búnkeres a través de campos de voluntariado juvenil, en un trabajo que aúna memoria y revisión crítica del pasado.