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En el cementerio de Urtasun fueron enterrados seis presos fugados del Fuerte de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938. Tres de ellos fueron apresados en Eugui, en el alto de Gurutxaga. A mitad de trayecto había un puesto de carabineros y les detuvieron. Los trasladaron entonces a Urtasun, donde los ejecutaron junto al puente el 28 de mayo de 1938.
En el paraje de Bardegi, fue interceptado también otro grupo de seis fugados. Dos fueron capturados y llevados a Iragi, donde Jesús Linzoain, vecino, los recordaba maniatados, antes de su fusilamiento en Urtasun. Varios vecinos del pueblo trasladaron los cadáveres al cementerio, donde fueron inhumados en una fosa común.
La familia de Andrés Zudaire, vecino de Azagra y que había desaparecido tras la fuga, sospechó que podría encontrarse en ella y, ya en 1978, intervino y exhumó algunos restos.
En junio de 2017, en el marco del Programa de eExhumaciones del Gobierno de Navarra, la Sociedad de Ciencias Aranzadi exhumó la fosa completa. El análisis genético confirmó que uno de los cuerpos era de Zudaire. Sus restos fueron entregados por el Gobierno de Navarra a la familia el 27 de mayo de 2018 para ser inhumados en el cementerio de su pueblo.
Historia
Muchos de los presos que escaparon en la histórica fuga del penal de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938 se adentraron en el valle de Esteribar, con el objetivo de tratar de alcanzar la frontera francesa, que se halla a más de 50 kilómetros. En Eugui, en la borda Ezkonberri, tres fugados solicitaron ayuda. Juan Luquin les ofreció comida, algún calzado y les indicó el camino hacia la frontera, por el alto de Gurutxaga. A mitad de trayecto había un puesto de carabineros y les detuvieron. Los trasladaron entonces a Urtasun, donde los ejecutaron junto al puente el 28 de mayo de 1938. El canónigo-archivero de la Colegiata de Roncesvalles, nacido en una borda de Eugui, los vio cuando ya estaban detenidos y antes de su traslado a Urtasun.
En el paraje de Bardegi, entre Usetxi y el alto de Egozkue, también fue interceptado un grupo de seis fugados. Dos fueron capturados y llevados a Iragi, donde Jesús Linzoain, vecino, los recordaba maniatados, antes de su fusilamiento en Urtasun. En el pueblo, varios escolares, entre ellas, Beatriz Urdaniz, fueron testigos del fusilamiento de tres de ellos en el paraje de Tellari. Varios vecinos del pueblo trasladaron los cadáveres al cementerio, donde fueron inhumados en una fosa común.
La familia de Andrés Zudaire, vecino de Azagra, supo que en la fosa de Urtasun podría encontrarse este, ya que había desaparecido tras la fuga. En 1978, varios familiares intervinieron en la fosa y exhumaron algunos restos.
En junio de 2017, en el marco del Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra, la Sociedad de Ciencias Aranzadi exhumó la fosa completa. El análisis genético confirmó que uno de los cuerpos era de Zudaire. Sus restos fueron entregados por el Gobierno de Navarra a la familia el 27 de mayo de 2018 para ser inhumados en el cementerio de su pueblo.