ESCULTURA DE LA FUGA DE EZKABA
Arga
Víctimas: -
Fecha: 1988
Acceso público: Disponible

Localización

Monte de San Cristóbal. 31195 Berrioplano, Navarra

Temáticas

centro-detencion otros-memoriales

El 22 de mayo de 1988 se inauguró este monolito erigido en la cresta del monte Ezkaba, junto a la penúltima curva de la carretera de acceso al fuerte, con motivo del 50 aniversario de la histórica fuga del penal de San Cristóbal, en 1938.

Su realización se encargó a estudiantes-aprendices de cantería y fue costeado por el Concejo de Ansoáin (promotor de la iniciativa), el Ayuntamiento de la Cendea de Ansoáin, el Concejo de Berriozar y la Coordinadora Cultural de este mismo pueblo.

El monumento sufrió a lo largo de los años frecuentes agresiones fascistas. En 2018, fue renovado y reinaugurado tras su reconstrucción, gracias a una moción aprobada en el Ayuntamiento de Ansoáin que presentó la asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal. tSe sumaron al proyecto los Ayuntamientos de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar y Ezkabarte.

En el monolito se puede leer: “Por la libertad y la República dieron la vida. Fugados de la Prisión Central de San Cristóbal. 22-5-1938”.

Historia

El Fuerte de San Cristóbal o Fuerte de Alfonso XII fue construido en la cima del monte Ezkaba entre los años 1878 y 1919. Levantado con un carácter defensivo, nunca llegó a ser utilizado para ese fin, dada la aparición de la aviación como elemento bélico. Su uso real fue como cárcel o penal entre los años 1934 y 1945. Dinamitada la cumbre del monte para que la fortaleza quedara enterrada, tras la construcción, se cubrió de muros de tierra de hasta dos metros protegiéndola así del fuego artillero. Entre los años 1919 y 1934 el Fuerte fue una prisión militar destinada a una pequeña guarnición de presos y militares.

Las condiciones de vida en esta fortaleza-penal eran inhumanas: hambre, enfermedades, violencia, humedad, piojos…  Este escenario hizo que numerosos presos fueran fraguando una fuga que se materializó la tarde del domingo 22 de mayo de 1938. En media hora, se abrieron las puertas del penal y prácticamente la totalidad de las personas recluidas salieron del mismo. Ante la incertidumbre y el desconocimiento, muchas de ellas volvieron a entrar, pero 795 decidieron intentar huir en diferentes direcciones. Solo tres cruzaron la frontera, 206 fueron ejecutadas sobre el terreno y otras 586, tras ser atrapadas, fueron devueltas al fuerte y represaliadas (14 fueron juzgadas como organizadores y fusiladas ese mismo año en los fosos de la Ciudadela de Pamplona). De los presos que fueron nuevamente capturados tras la fuga, otros 46 morirán en el fuerte hasta el año 1943.

Con motivo del 50 aniversario de la fuga del penal de San Cristóbal, el 22 de mayo de 1988 se inauguró un monolito erigido en la cresta del monte Ezkaba, junto a la penúltima curva de la carretera de acceso al fuerte. Su realización se encargó a estudiantes-aprendices de cantería y fue costeado por el Concejo de Ansoáin (promotor de la iniciativa), el Ayuntamiento de la Cendea de Ansoáin, el Concejo de Berriozar y la Coordinadora Cultural de este mismo pueblo.

El monumento sufrió a lo largo de los años frecuentes agresiones fascistas. En 2018, fue renovado y reinaugurado tras su reconstrucción, gracias a una moción aprobada en el Ayuntamiento de Ansoáin que presentó la asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal. Se sumaron al proyecto los Ayuntamientos de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar y Ezkabarte.

En el monolito se puede leer: “Por la libertad y la República dieron la vida. Fugados de la Prisión Central de San Cristóbal. 22-5-1938”.

Accesibilidad

Vídeo signado, subtitulado y locutado

PDF accesible en Lectura Fácil