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Cecilio Gallego, un militante extremeño de las Juventudes Socialistas Unificadas, fue uno de los prisioneros del Batallón de Trabajadores 127, destinado en Roncal. El franquismo impulsó estos batallones de trabajo forzado para castigar y humillar a los desafectos a su régimen. Después de un intento de fuga, fue ejecutado el 23 de octubre de 1939 e inhumado en la parte posterior del cementerio de Roncal.
El 12 de octubre de 2009, casi 70 años después, se realizó la exhumación de los restos de Cecilio, los cuales fueron entregados en 2012 en un homenaje civil realizado en su localidad de origen, Don Benito (Badajoz). Esta exhumación fue realizada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, en colaboración con Memoriaren Bideak y el Ayuntamiento de Roncal.
Historia
Cecilio Gallego fue uno de los 2.354 prisioneros condenados a trabajos forzados durante los años 1939 y 1941 en la carretera que une las localidades de Igal con Vidángoz y en el tramo de pista que va hacia el Roncal en el Pirineo de Navarra. Cuando intentó escapar el 23 de octubre de 1939, fue ejecutado de un tiro en la cabeza, con apenas 25 años.
Así terminó el viaje de un militante extremeño de las Juventudes Socialistas Unificadas, que fue a parar a uno de los batallones de trabajo esclavo que en esos momentos el franquismo impulsó para castigar a los desafectos a su régimen. Más de 100.000 personas en todo el Estado fueron destinadas a esos batallones, para, según su reglamento, “contribuir directa o indirectamente a la reparación de los daños y destrozos perpetrados por las hordas marxistas”.
En 2009 se exhumaron los restos de Cecilio gracias a un trabajo conjunto realizado por La Sociedad de Ciencias Aranzadi, el Ayuntamiento de Roncal y la asociación Memoriaren Bideak. En 2012 se le rindió un homenaje a Cecilio en su ciudad natal (Don Benito, Badajoz) y los restos fueron entregados a sus familiares.