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En este lugar fueron enterradas las personas asesinadas en la cantera de Argaitz, que se confesaron antes de morir. El resto fueron inhumados en Batzarleku, en el término de Etxalar. Estas personas procedían de la cárcel de Ondarreta (Gipuzkoa) y habían sido detenidas tras la toma de Irún y Donostia-San Sebastián por las tropas sublevadas.
La Sociedad de Ciencias de Aranzadi realizó en agosto de 2010 una prospección visual del lugar y en 2012, a petición del Ayuntamiento de Bera y de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra-AFFNA-36-NAFSE, realizó la exhumación de siete cuerpos, localizados en dos fosas contiguas. Hasta el momento, se desconoce su identidad.
Historia
Desde septiembre de 1936, en el cementerio de Bera se inhumaron los cuerpos de las personas asesinadas en la cantera de Argaitz que optaron por confesarse antes de su muerte. Quienes no lo hicieron fueron enterrados en el término de Etxalar conocido como Batzarleku. No está claro cuántas personas fueron inhumadas en este lugar, pero todo indica que su número fue muy elevado. Un informe oficial del Gobierno Civil en el contexto de las exhumaciones de fosas realizadas para trasladar los restos al valle de los Caídos cifra en 130 las personas asesinadas en Argaitz, a la entrada de la localidad. Se trataba de presos procedentes de la prisión de Ondarreta (Donostia-San Sebastián).
En 2012, el ayuntamiento de Bera y la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra-AFFNA-36-NAFSE promovieron una exhumación, que llevó a cabo la Sociedad de Ciencias de Aranzadi. En ella se recuperaron únicamente los restos de siete personas, lo que invita a pensar que fueron exhumados con anterioridad. Para recordar aquel horror, se instaló en el cementerio, cerca de la fosa, una piedra tallada en memoria tanto de las personas asesinadas en Bera como de todos los vecinos y vecinas de la localidad asesinados y desaparecidos en la guerra.
Este elemento memorial se une a otros que el ayuntamiento de Bera instaló para el recuerdo público de aquellas masacres, como el mural y panel instalados en la entrada de la localidad, junto a la cantera de Argaitz, reconocidos como Lugar de la Memoria Histórica de Navarra, o la escultura Ahantziak, obra de Mikel Iriarte Antxorena, ubicada en la plaza del ayuntamiento, que refleja el sufrimiento y el desconsuelo de las personas asesinadas y de aquellas que sufrieron la represión. Junto a estos elementos físicos, la iniciativa Oroimena (https://oroimena.bera.eus) recoge los testimonios de vecinos y vecinas en torno a estos terribles acontecimientos.