Ezkaba, prisión, represión y memoria

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Mediante este cuarto itinerario, situado en Pamplona y su comarca, podrás comprender qué pudo suponer el cautiverio en la prisión del Fuerte de San Cristóbal. Asimismo, tendrás la oportunidad de conocer las fosas clandestinas que rodean ese espacio de terror y los diferentes recorridos organizados por los Ayuntamientos y asociaciones en recuerdo de quien sufrió sus consecuencias.

En definitiva, podrás tener una experiencia directa en aquellos lugares que testimonian o conmemoran hechos relevantes del pasado.

Últimos espacios incorporados

En una primera fase muchos presos fueron enterrados en los cementerios cercanos al Fuerte de San Cristóbal. En un momento el volumen de fallecimientos era tan importante que dichas poblaciones elevaron sus quejas a las autoridades militares y en 1942 se construyó un cementerio propio en la ladera del monte Ezkaba (Cementerio de las Botellas).

En homenaje a todas esas personas enterradas en los cementerios cercanos al Fuerte y gracias al trabajo de Txinparta-Fuerte San Cristóbal, se colocaron placas en su recuerdo. Los cementerios en los que se colocaron las placas fueron los siguientes: Aizoáin, Ansoáin/Antsoain, Añézcar, Artica, Ballarain, Berrioplano, Berriosuso, Berriozar, Elcarte, Larragueta, Loza y Oteiza.

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Recorrido realizado por el Ayuntamiento de Berriozar y Ahaztuak 1936-1977 en 2015. Consta de seis hitos y pretende rememorar la represión que sufrieron los presos del penal de San Cristóbal.

Es un recorrido de 6,9 kilómetros, con un desnivel de 475 metros y una duración de dos horas y quince minutos. Compuesto por lugares que también aparecen en esta web y que serían los siguientes: Fosa el Murallón, Fuerte de San Cristóbal, Cementerio de las Botellas, Cementerio de Berriozar, Escultura de la Fuga y la Fosa del Camino del Agua.

Los respectivos monolitos en la Fosa del Camino del agua y la del Murallón fueron inauguradas en 2014 por la asociación Ahatzuak 1936-1977.

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Recorrido realizado por los Ayuntamientos de Berriozar, Berrioplano y Ansoáin (antiguos componentes de la histórica Cendea de Ansoáin) que pretende recordar los terribles acontecimientos relacionados con el Fuerte de San Cristóbal y con la fuga que 795 presos protagonizaron en 1938.

Se compone de once hitos que se distribuyen a lo largo de 8,24 kilómetros: la Escuela Vieja, la Casa del Maquinista, la Fosa del Camino del Agua, la Fosa de Esparceta, el Murallón, el Fuerte de Alfonso XII, el Cementerio de las Botellas, la Ladera de los fusilados, el Monolito de los fusilados, el cementerio de Artica y el cementerio de Berriozar.

Los paneles que forman este recorrido sufrieron ataques en mayo de 2022.

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En 1934, el Fuerte de Ezkaba se convirtió en prisión. Desde el inicio de la Guerra Civil se encarceló a prisioneros procedentes de diversos puntos del Estado. Muchos de ellos murieron en la cárcel por enfermedades originadas por las pésimas condiciones de higiene, salud y vida de la prisión. En esos primeros años, los enterramientos se repartían en las localidades que componían la antigua Cendea de Ansoáin. Así, en el cementerio de Oteiza (Berrioplano) se inhumaron los restos de catorce de presos del Fuerte San Cristóbal.

En 2020, una exhumación promovida por la asociación "Los cinco de Nava" en el exterior del cementerio permitió la localización y exhumación de dos cuerpos. 

En 2019 el Banco de ADN del Gobierno de Navarra logró identificar a Agustín de Lucas Sánchez, natural de Roblero de Chavela (Madrid) y vecino de Nava de la Asunción (Segovia).

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El cementerio de Elcarte es uno de los doce cementerios en las proximidades del monte Ezkaba en que fueron enterrados presos fallecidos por enfermedad en el Fuerte San Cristóbal. Los fallecimientos fueron casi siempre por tuberculosis, fruto de las pésimas condiciones de vida (hambre, frío, humedad, parásitos...) en el penal.

En 2009, la Sociedad de Ciencias Aranzadi realizó una prospección en el cementerio de Elcarte. En 2010, el Concejo de Elcarte y la asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal realizaron un homenaje a los 17 fallecidos procedentes del Fuerte y supuestamente enterrados aquí.

En 2021, y gracias a las aportaciones realizadas por Txinparta-Fuerte San Cristóbal, el Instituto Navarro de Memoria impulsó, en el marco del Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra, una nueva prospección que dio como resultado la exhumación de los restos de cinco personas enterradas en el exterior del cementerio. Todavía no se ha acreditado su identidad.

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En 1934, el Fuerte de Ezkaba se convirtió en prisión. Desde el inicio de la Guerra Civil se encarceló a prisioneros procedentes de diversos puntos del Estado. Muchos de ellos murieron en la cárcel por enfermedades originadas por las pésimas condiciones de higiene, salud y vida de la prisión. En esos primeros años, los enterramientos se repartían en los cementerios de las pequeñas poblaciones que rodean el monte Ezkaba.

En 2009, el Concejo de Añézcar y la asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal realizaron un homenaje y colocaron una placa en recuerdo de los presos del Fuerte enterrados en el cementerio de esta localidad. En noviembre de 2010, a iniciativa de la asociación "Los cinco de La Nava", se realizó la exhumación de dos cuerpos en el exterior del cementerio. El Banco de ADN del Gobierno de Navarra todavía no ha conseguido su identificación.

 

 

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Tras el golpe militar de 1936, el Fuerte de San Cristóbal se convirtió en penal para miles de presos políticos, tanto gubernativos como condenados por sentencia en sumarísimos de guerra. Las durísimas condiciones de vida en su interior provocaron que cientos de ellos fallecieran por enfermedad, la mayoría por tuberculosis. Hasta 1941, los enterramientos de estos presos se distribuyeron en los cementerios de las pequeñas poblaciones que rodean el monte Ezkaba. En la mayoría de casos, las inhumaciones se hicieron dentro del cementerio, pero en ocasiones se enterró también fuera, bien por motivos religiosos, bien por falta de espacio.

En el cementerio de Ansoáin fueron enterrados veinte presos. En 2010, a iniciativa del Ayuntamiento de Ansoáin y de la asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal, se colocó una placa en su memoria. En marzo de 2022, dentro del Programa de Exhumaciones de Gobierno de Navarra, se intervino en el exterior del cementerio y se encontraron y exhumaron los restos de un preso, del que, de momento, se desconoce su identidad.

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El cementerio de Berriozar fue el lugar de enterramiento del mayor número de presos fallecidos (47) en el Fuerte de San Cristóbal hasta la apertura del Cementerio de las Botellas. 26 de ellos fueron presos muertos a consecuencia de enfermedades, la misma causa del resto de enterramientos en los cementerios de la Cendea de Ansoain. La peculiaridad del cementerio de Berriozar es que, además, fueron enterrados 21 presos asesinados el 1 de noviembre de 1936, acusados de intentar fugarse.

En junio de 2009, el ayuntamiento de Berriozar y la asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal inauguraron las placas colocadas por Txinparta en recuerdo de los 47 presos enterrados en este cementerio. 

En marzo de 2022, dentro del Programa de Exhumaciones de Gobierno de Navarra, la  Sociedad de Ciencias Aranzadi llevó a cabo una exhumación en el cementerio. Se localizaron los restos de 23 presos del Fuerte de San Cristóbal.
 

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El 11 de enero de 1937, un camión trasladaba a varios vecinos de Murillo el Fruto y de Santacara, presos en el penal de San Cristóbal, a Pamplona. En la segunda curva de la carretera que lleva al Fuerte, el camión se detuvo, hicieron bajar a los presos y los asesinaron.  

En junio de 1979, la fosa fue intervenida y los cuerpos trasladados al cementerio de Murillo el Fruto, rindiéndoles homenaje el 17 de junio de ese mismo año.

Este lugar fue recordado y señalado con un monolito el 26 de octubre de 2014, que sufrió una agresión fascista en 2015. Ese mismo año, y coincidiendo con el aniversario de la fuga, se reparó el monolito por iniciativa del colectivo Ahaztuak 1936-1977 y con la colaboración del Ayuntamiento de Berriozar. Además, se le añadieron los nombres de las personas enterradas en la fosa. Ese mismo año fue inaugurado con un panel informativo dentro del “Recorrido de la Memoria-Ezkaba”.

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El cementerio del Penal de San Cristóbal, situado en la ladera norte del monte Ezkaba, debe su nombre de “Cementerio de las botellas” al hecho de que se enterraba a las personas en ataúdes de madera y con una botella entre las piernas o en un lateral. En dichas botellas se colocaba un documento con la filiación de la persona fallecida.

Hasta mayo de 1942 los presos que fallecían eran enterrados eran enterrados en los cementerios de los pueblos de la Cendea de Ansoáin. A partir de ese momento, y hasta julio de 1945, se enterrarían en el Cementerio de las botellas. Se inhumaron 131 cuerpos, casi todos fallecidos por tuberculosis.

En el año 2007, a solicitud de la asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal, la Sociedad de Ciencias Aranzadi realizó las primeras exhumaciones. En el año 2010 se realizó una excavación en la que se destaparon la totalidad de los enterramientos con el fin de poder interpretar y entender dicho cementerio. Se exhumaron 45 de las tumbas, exclusivamente aquellas que fueron solicitadas por los familiares de las personas allí enterradas.

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Esta fortificación, construida entre 1878 y 1919 en la cima del monte Ezkaba, horadada en la roca, enterrada y protegida, se convirtió en prisión tras el levantamiento revolucionario de 1934. Miles de hombres, la mayor parte presos políticos, fueron encarcelados y hacinados en ese lugar, en condiciones deplorables. Tras la insurrección militar de 1936, el número de personas reclusas aumentó exponencialmente, y se estima que pudieron ser más de 7.000. Desde 1940 hasta su cierre en 1945 fue utilizada como sanatorio penitenciario.

No hay un dato exacto de los fallecidos en relación al penal, pero distintas fuentes cuentan por centenares los presos asesinados, desaparecidos o que murieron por las durísimas condiciones en las que transcurría su vida allí. 

En 2001, el fuerte, propiedad del ejército, fue declarado Bien de Interés Cultural por la Dirección General de Bellas Artes.

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