Ribera Oriental: represión y exhumaciones tempranas
Este decimotercero itinerario recorre ambas orillas del río Ebro, mudo testigo de la masacre contra quienes pedían tierra. Podrás conocer cómo a finales de la década de los 70 su recuerdo eclosionó para recuperar y dignificar su memoria.
En definitiva, podrás tener una experiencia directa en aquellos lugares que testimonian o conmemoran hechos relevantes del pasado.
Últimos espacios incorporados
En los meses de julio y agosto de 1936, en este cementerio se realizaron varios enterramientos de personas fusiladas procedentes de distintos lugares de la Ribera Navarra. Varios vecinos de Corella que habían sido fusilados en las Bardenas fueron los primeros, en agosto de 1936 fue enterrado Salustiano Plaza padre de Valentín, primer alcalde de la República en Castejón, junto con otro vecino de la localidad, Miguel Hernández. También serán enterrados tres vecinos de Ablitas, Pedro Lasheras y el vecino de Valtierra Julián Áznarez.
Los restos de Gabino Escribano fueron los primeros en ser trasladados al cementerio de Ablitas. En febrero de 2010, los otros dos de Ablitas fueron exhumados. Intervenciones posteriores de Aranzadi intentaron buscar los restos de Salustiano Plaza y Miguel Hernández, que no consiguieron dar frutos.
Placa colocada en 2013 en recuerdo de los cargos públicos y empleados municipales represaliados tras el golpe militar de 1936. Esta iniciativa fue llevada a cabo por el Ayuntamiento de Tudela y en la misma se puede leer: “Cargos públicos y empleados municipales asesinados tras el golpe militar de 18 de julio de 1936”. A continuación, se pueden leer los nombres de estas personas. Cierra la placa la siguiente frase: “Tudela recordará siempre vuestros nombres para que no mueran en el silencio y el olvido”. También pretende recordar a todas las personas represaliadas de esta ciudad.
Placa colocada en el zaguán de la Casa Consistorial en recuerdo de los concejales fusilados en julio de 1936. En total, 39 personas fueron fusiladas en los meses siguientes al golpe militar.
En la placa se puede leer: “El Ayuntamiento y el pueblo de Cortes en memoria y homenaje a los concejales Don Valentín Navarro Huerta, Don Rogelio Sánchez Aráiz, Don Esteban Sánchez Bonel, Don Miguel Sanz Prat y Don Pedro Segura Vicente, y a todos los vecinos asesinados en 1936 por defender los valores republicanos”.
Esta placa en al ayuntamiento rinde homenaje a las 52 personas del pueblo asesinadas en el verano de 1936. Este pueblo sufrió la represión de manera especial el día 26 de agosto, ya que fueron trasladadas 26 personas en un camión hacia Mallén. Otros también fueron asesinados en Fréscano y Magallón, pueblo aragonés cercano a Buñuel. En apenas un mes fueron asesinadas estas 52 personas.
Entre ellas se encontraban el alcalde y el secretario del ayuntamiento de Buñuel, Alfonso Marquina Vicente y Martín Domingo Aguirre, que tras permanecer arrestados tres días en los sótanos del Ayuntamiento, fueron asesinados en los porches de la Casa Consistorial.
Panteón erigido en 1979 para albergar los restos recuperados de las personas asesinadas tras el golpe militar de 1936. Las exhumaciones realizadas en aquellos años permitieron recuperar algunos de los restos de las víctimas para posteriormente colocarlos en este panteón que pretende recordarlos y que no se borre su recuerdo.
En el cementerio de Cortes existe una sepultura común en la que aparecen todos los nombres de las personas asesinadas y cada 1 de noviembre se les rinde un homenaje desde hace más de 30 años.
Panteón erigido en los años 70 para albergar los restos recuperados de las personas asesinadas tras el golpe militar de 1936. De esta manera se pretende no olvidar y recordar a las personas que lucharon por el bien común, por una sociedad más justa.
Como en tanto otros lugares de la ribera navarra en Ablitas hubo un movimiento de lucha por los derechos de la tierra y el empoderamiento de los movimientos sindicales y de izquierdas fue notorio. Con golpe militar de julio de 1936 se desató una represión que dejó once personas asesinadas.
Monolito inaugurado en 2010 en el cementerio de Ablitas en recuerdo de las víctimas de la represión desatada tras el golpe militar de 1936. Se incluyeron los restos de dos abliteros exhumados en el cementerio de Tudela, donde fueron enterrados tras ser asesinados en 1936.
Este monolito de piedra de cantera recoge los nombres de las 11 personas asesinadas. Para la elaboración de este monolito, el colectivo Para No Olvidar, consiguió una subvención de Gobierno de Navarra. Los recuadros tallados en la piedra simbolizan la dispersión, el abandono y la dejadez que sufrieron los restos de los asesinados.
El 20 de noviembre de 1936 son detenidos siete vecinos de Murchante que son llevados a la cárcel comarcal de Tudela. Esa misma noche serán asesinados en Fustiñana.
Eran jornaleros, panaderos, el secretario del Juzgado, el presidente de la UGT o el estanquero, con edades comprendidas entre los 28 y los 71 años. Los detenidos fueron: Hilario Chueca Ayala, Roque Jarauta Chueca, Genaro Ochoa Lorente, Julio Orta Simón, Antonio Pérez Ullate, Ricardo Rosel Aguirre y Mauricio Simón Arriazu.
En octubre de 2005 se realizó una prospección gracias a información aportada por los vecinos de Fustiñana. Fue la primera exhumación realizada en Navarra con una metodología arqueológica forense, llevada a cabo por la Sociedad de Ciencias de Aranzadi. Días más tarde se exhumaron los siete cuerpos y fueron entregados a sus familiares, quienes plantaron un olivo y colocaron una placa de recuerdo en el lugar.
En Tudela, el antiguo convento de San Francisco situado en Tudela y cuartel de Sementales fue utilizado como lugar de detención tras el golpe militar de 1936. Este lugar fue construido en 1372 y con anterioridad a esta fecha fue utilizado como mercado.
Como cárcel llegó a albergar a 385 presos sólo en el primer mes y medio posterior al golpe militar de julio de 1936. El 40% de estos presos fueron asesinados. Entre julio y diciembre de 1936 fueron encarceladas 640 personas.
Durante el mes de noviembre de 1936 fueron asesinadas 28 personas en la corraliza de Balsaforada (Tudela). Tras el golpe militar de 1936 Tudela se convirtió durante tres días de noviembre en centro de una oleada de asesinatos, al parecer como represalia por la muerte de un joven tudelano en el frente. Treinta vecinos eran de Tudela y diez eran de Cadreita.
También en la corraliza colidante de Cabezo Moro fueron asesinadas varias personas, ambas fosas muy próximas a la cárcel de Tudela. En esta última fueron fusiladas 28 personas procedentes de Cadreita y de Tudela.
El aeródromo de Ablitas fue construido con un claro objetivo militar durante la Guerra Civil, y más concretamente en la batalla del Ebro. Situado en el término municipal de Ablitas, al este de la carretera de la citada localidad a Tudela e inmediato a la misma.
Está constituido por terreno natural balizado y ocupa una extensión de 114 hectáreas. Depende de la III Región Aérea y del Mando Aéreo de Transporte y en él existe con carácter permanente un destacamento del Ejército del Aire. Se utiliza para maniobras y vuelos militares de entrenamiento.
Panteón erigido en los años 70 para albergar los restos recuperados de las personas asesinadas tras el golpe militar de 1936. Las exhumaciones realizadas en aquellos años permitieron recuperar algunos de los restos de las víctimas para posteriormente colocarlos en este panteón que pretende recordarlos y que no se borre su recuerdo.
En el plano vertical se puede leer: "En recuerdo de los fusilados en la Contienda Civil de 1936. Para que las próximas generaciones no olviden a estos hombres, que fueron asesinados por defender la paz, la justicia, y la libertad".