Pamplona, cautividad, represión y memoria
Este segundo itinerario pretende acercarte a lugares y espacios de memoria localizados en Pamplona en los que se desarrollan hechos represivos tras el golpe militar de 1936. Te permitirá aproximarte a experiencias vividas por aquellas personas que sufrieron la represión y recordar sus nombres en memoriales erigidos en su memoria.
En definitiva, podrás tener una experiencia directa en aquellos lugares que testimonian o conmemoran hechos relevantes del pasado.
Últimos espacios incorporados
Enrique Cayuela Medina, militante de Izquierda Republicana y secretario del Ayuntamiento de Pamplona durante la Segunda República, se convirtió en objetivo de la represión tras el golpe de estado militar de 1936.
Era, además, hermano del que fue presidente del Club Atlético Osasuna durante más de diez años y secretario de la Audiencia Territorial de Pamplona, Natalio Cayuela. Sus dos hermanos, el propio Natalio y Santiago, fueron asesinados en Valcardera y él fue castigado con el exilio político durante décadas.
Antes de exiliarse, estuvo seis meses escondido en el reloj de la antigua estación de autobuses de Pamplona, construida en 1934. Este habitáculo tenía un espacio de un metro cuadrado. Se accedía desde el tercer piso a través de una portezuela desde la que tenía que descolgarse. Estuvo escondido tres meses, junto al catedrático Ramón Díaz-Delgado, antes de exiliarse con su familia, primero a Francia, y posteriormente a Chile.
En enero de 2021, el pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobó una moción con el fin de declarar el reloj de la vieja estación de autobuses de Pamplona espacio de memoria, solicitando al Gobierno de Navarra su denominación como tal.
El día 8 de julio de 1978, durante la celebración de las fiestas de San Fermín en Pamplona, y como consecuencia de la intervención policial en la plaza de toros y después en sus alrededores, cayó mortalmente herido por disparo de bala el joven Germán Rodríguez Saiz, resultando heridas diez personas más por arma de fuego y al menos 150 por impacto de pelotas de goma. La gravedad de los sucesos provocó una importante respuesta ciudadana, como se manifestó en el entierro de Germán Rodríguez, así como del ayuntamiento de Pamplona, que terminó suspendiendo las fiestas.
Aquellos acontecimientos dejaron una huella profunda en la ciudad. Al poco de su muerte, se levantó una estela en su memoria, que ha sufrido al menos tres ataques graves. Tras las obras de urbanización en 2005, fue retirada, pero la presión ciudadana consiguió que volviera a instalarse en la ubicación en que se encuentra en la actualidad. En junio de 2018 la Asociación Sanfermines 78: Gogoan!, en el marco de los actos conmemorativos del 40º aniversario de los sucesos, erigió en las proximidades del lugar una estatua, titulada “Gogoan”, obra de la escultora Dora Salazar, que pretende rememorar la agresión que sufrió la ciudad en su conjunto en aquellos acontecimientos. En 2019 la estela en memoria de Germán y la escultura Gogoan fueron declarados Lugar de Memoria Histórica de Navarra.
Este “memorial de los centros de detención” está localizado frente al colegio de Escolapios (cuartel General de la Junta de Guerra Carlista) y próximo al antiguo colegio de Salesianos (centro de Falange) y a algunos de los espacios de cautividad en Pamplona más significativos tras el golpe militar de 1936.
Realizado por Alberto Odériz, está compuesto por un conjunto de bloques de piedra que recuerdan los diferentes centros de detención de republicanos que hubo en Pamplona. De estos espacios fueron arrancadas muchas personas para ser asesinados en multitud de fosas esparcidas por la cuenca o por el resto del territorio navarro. De estos lugares se ha traído tierra para el memorial, de mano de las asociaciones y familiares.
Este memorial está acompañado de una web elaborada por el Instituto Navarro de la Memoria a partir de un informe que redactó el Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra, donde se detallan los diferentes espacios de cautividad que hubo en Pamplona desde 1936 hasta 1945.
La antigua Prisión Provincial de Pamplona, inaugurada en 1907, ha jugado en el siglo XX un importante papel en la represión de la disidencia política. Tras el golpe militar de 1936 la cárcel empezó a recibir multitud de presos y presas políticas. Muchas personas desfilaron por esta prisión a la espera de ser enviadas a otro destino, pendientes de juicio, cumplir condena o incluso ser asesinadas. 7.364 personas pasaron por la Prisión Provincial entre 1936 y 1945 por motivos políticos. Al menos 425 de ellas fueron víctimas de asesinato, inmediatamente después de haber sido sacados de la prisión, bajo la apariencia de un traslado.
Durante el franquismo continuó siendo centro de detención de disidentes políticos. En los años noventa, fue el centro penitenciario del Estado español que tuvo mayor número de presos insumisos. El solar donde se hallaba ubicada se llama desde desde 2018, “Parque de la Insumisión”. Un monolito realizado por Pello Iraizoz, recuerda el movimiento insumiso de los años noventa que llevó a prisión a cientos de jóvenes.
En 2020 el Gobierno de Navarra declaró el espacio donde se encontraba la puerta de la prisión Lugar de la Memoria Histórica de Navarra. En 2023 se colocó la puerta de la cárcel en el lugar en el que había estado.
Unas pequeñas placas colocadas en el suelo recuerdan dónde vivían las personas represaliadas en Pamplona tras el golpe militar de 1936. En ellas aparecen los nombres y apellidos, la fecha de nacimiento y la de su asesinato, así como el lugar de residencia. La asociación AFFNA-NAFSE 36 inició este proyecto en junio de 2015.
Esta iniciativa toma la idea de una experiencia que se viene realizando en Europa desde hace varios años. En algunas ciudades se instalan adoquines-tropezones en recuerdo y conmemoración de las personas deportadas y asesinadas por los nazis. Se colocan en las aceras con la idea de que el pequeño relieve provoque el tropiezo y de esta manera el público se detenga y las lea. Recibe el nombre de stolpersteine (palabra alemana que designa a una piedra en el camino que puede hacer tropezar a la persona que camina).
En el caso de la iniciativa llevada a cabo en Pamplona, donde hay ya más de 130 placas, se colocan frente al último domicilio que ocupó voluntariamente la víctima o lo más cerca posible de su residencia, pero siempre en aceras, caminos…, para que quien camina tropiece y se detenga en ellas. Este proyecto también se ha llevado a cabo en otras localidades navarras, como Obanos, Puente la Reina, Sangüesa o Villava, entre otras.
Una placa recuerda hoy, junto a la antigua Escuela Normal de Pamplona (actual edificio del Instituto Navarro de la Administración Pública en la Plaza de San José), a las 33 personas dedicadas a la docencia que fueron asesinadas tras el golpe de estado militar de 1936.
El septiembre de 2016 el Gobierno de Navarra realizó un ciclo de conferencias y un solemne homenaje a los maestros, maestras y personal docente asesinado o represaliado como consecuencia de dicha sublevación militar. Este homenaje concluyó con la colocación de dicha placa. El listado de grandes dimensiones con los nombres de las más de 300 personas dedicadas a la docencia y represaliadas se encuentra hoy en día en el Salón de Actos del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra.
El sector de maestros, maestras, profesorado de instituto y de la Escuela Normal, inspectores e inspectoras de educación… sufrió un proceso de represión muy intenso. En torno a 300 personas que ejercían la docencia fueron sancionadas de diferentes formas por la Junta Superior de Educación de Navarra, y otras decenas más sufrieron otras formas de represión (económica, cárcel, exilio...).
Al menos 34 personas que trabajaban para la Diputación Foral de Navarra fueron asesinadas como consecuencia de la limpieza política desatada tras el golpe militar de 1936. Los trabajadores ejecutados fueron, en su mayor parte, camineros, motoristas o maquinistas. La represión se centró en aquellas personas que tenían un compromiso con el movimiento sindical, los partidos de izquierda y los partidos republicanos y nacionalistas.
En octubre de 2015 se colocó una placa en la fachada principal del Palacio de Navarra en su memoria. En la misma aparecen los nombres y apellidos de estas personas, así como la siguiente leyenda: “El Gobierno de Navarra en memoria y homenaje a los funcionarios y personal al servicio de la Diputación Foral que fueron asesinados en Navarra durante la Guerra Civil de 1936 por defender la legalidad republicana”.
Además, la Diputación Foral de Navarra decidió castigar y depurar a cualquier persona trabajadora a su cargo que fuera sospechosa de ser contraria a las ideas defendidas por los sublevados. De hecho, todo el personal fue sometido a proceso de depuración, y como consecuencia 120 personas perdieron su puesto de trabajo.
Este panteón, ubicado en el cementerio de San José, alberga los restos de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo desaparecidas, exhumadas y no identificadas en fosas navarras.
Situado en la esquina del grupo de nichos 27 bis, este panteón es propiedad del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno de Navarra, y recoge, además, una mención a las personas asesinadas en Pamplona durante ese periodo histórico, cuyos cuerpos fueron recuperados de fosas comunes. Fue construido en 2013 a iniciativa de AFFNA-NAFSE 1936.
Una placa con forma de atril y realizada en acero corten recuerda a las personas de Pamplona asesinadas a consecuencia del golpe de estado militar. En dicha placa se pueden leer los nombres de las 308 personas asesinadas y el siguiente encabezamiento: “En memoria y homenaje a las 308 personas asesinadas de Pamplona a raíz del golpe militar contra la II República en 1936”.
Es una de las acciones que deriva de la Ley Foral 33/2013 de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936.
Una placa conmemorativa en el zaguán de la Casa Consistorial de Pamplona recuerda a los concejales y trabajadores municipales republicanos asesinados tras el golpe militar de 1936.
Fue colocada en diciembre de 2011 por el propio Ayuntamiento dando respuesta a una petición de AFFNA-NAFSE 1936 y dice textualmente: “El Ayuntamiento y la ciudad de Pamplona en memoria y homenaje a los que fueron corporativos municipales: Florencio Alfaro Zabalegui, Gregorio Angulo Martinena, Corpus Dorronsoro Arteta, Victorino García Enciso, Ignacio San Pedro Chocolonea, Mariano Sáez Morilla y Amadeo Urla Aramburu; y a los trabajadores del Ayuntamiento muertos por permanecer leales a II República”.
En Navarra, como consecuencia de la sublevación militar de 1936, fueron asesinadas al menos 160 personas mientras ocupaban cargos electos: alcaldes, concejales, diputados forales, un diputado a Cortes, presidentes de Gestoras Municipales…
Dentro del entramado represivo que se utilizó en Navarra para llevar a cabo una limpieza política y social, también se realizó el asesinato de personas que ostentaban cargos públicos pertenecientes a los diferentes partidos de izquierdas, republicanos y nacionalistas.
En el año 2015, por iniciativa de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra-1936, se colocó en el atrio del Parlamento de Navarra una placa como homenaje y reconocimiento a esas personas y a los valores que representaban.
La placa contiene la siguiente leyenda: “El Parlamento de Navarra en homenaje y reconocimiento a los que fueron cargos electos de Navarra asesinados por su compromiso con la II República Española”.
En torno a 300 personas fueron asesinadas en la ciudad y sus inmediaciones tras el golpe miilitar de 1936. Un monolito de piedra las recuerda cerca de la Puerta del Socorro de la Ciudadela, lugar donde la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra-1936 les rinde homenaje cada año.
Una de las particularidades de la represión en Pamplona fueron los fusilamientos en la Vuelta del Castillo, junto a los muros de la Ciudadela. Se realizaban a primeras horas de la mañana y acudía la gente como si de una fiesta se tratase. No faltaban los vendedores ambulantes. Desde septiembre de 1936 a algunos fusilamientos se les quitó el carácter de espectáculo.
Este monolito fue colocado por el Ayuntamiento de Pamplona en marzo de 2012, dando cumplimiento a una moción aprobada en el pleno municipal el 16 de septiembre de 2011, a iniciativa de AFFNA36, mediante la cual se pedía el reconocimiento explícito a las personas fusiladas. El lugar elegido fue la Vuelta del Castillo por su simbolismo, pese a no ser el lugar de asesinato de la mayoría de personas.
En la placa que contiene el monolito se puede leer: “El Ayuntamiento y la ciudad de Pamplona, como homenaje a los 298 vecinos fusilados en 1936 por defender la libertad y la justicia social”.