El Perdón-Estella, un camino de memoria
Este octavo itinerario que bordea el Camino de Santiago por Valdizarbe y Tierra Estella te permitirá acercarte al recuerdo de cientos y cientos de personas asesinadas tras el golpe militar de 1936, así como a quien estuvo prisionero en campos de concentración. Su memoria pervive en los múltiples espacios que se han erigido en los pueblos.
En definitiva, podrás tener una experiencia directa en aquellos lugares que testimonian o conmemoran hechos relevantes del pasado.
Últimos espacios incorporados
Monolito de piedra en memoria de Vicente y Maravillas Lamberto situado en la plaza del pueblo. Fueron asesinados en el monte, en las cercanías de este pueblo. Realizado por Pello Iraizoz esta iniciativa fue puesta en el año 2022 en marcha por el Ayuntamiento de Yerri a través del grupo Irantzu Herri.
Una escultura de tres metros de largura pretende llenar el vacío que dejaron. Realizada sobre una roca sacada de una cantera de Beire, extraída cuando se levantó el monumento a los fusilados de la fosa de Erreniega.
Talla realizada en 2019 por Koke Ardaiz en recuerdo de las personas del pueblo fusiladas. Fue colocada junto a la tapia del cementerio donde ya existía, desde 2007, una placa que recoge los nombres de estas personas.
El material utilizado fue un viejo pino situado junto al cementerio y representa una figura caída en el suelo con un brazo recogido y otro extendido. En la cabeza tiene una mancha roja que evoca a una herida.
Unas pequeñas placas con los nombres y apellidos, fecha de nacimiento y de asesinato o desaparición, recuerdan dónde vivieron o nacieron las personas de Puente la Reina que fueron asesinadas tras el golpe militar de 1936. La Comisión Local de Memoria Histórica y el Ayuntamiento de Puente la Reina hicieron posible este proyecto en 2021, con la colaboración de AFFNA-NAFSE 36.
Así se pretende que las personas asesinadas ocupen el espacio público que les fue arrebatado, recuperando para ello el lugar que les corresponde en la memoria colectiva. Fueron colocadas 14 placas.
Unas pequeñas placas colocadas en 2021 en el suelo recuerdan dónde vivieron o nacieron las personas de Obanos que fueron asesinadas tras el golpe militar de 1936. En ellas aparecen los nombres y apellidos, la fecha de nacimiento y la de su asesinato o desaparición, así como el lugar de asesinato. La colocación de estas placas ha sido impulsada por la asociación Familiares de Víctimas de Obanos 1936 con la colaboración de AFFNA-NAFSE 36.
Así se pretende que las personas asesinadas ocupen el espacio público que les fue arrebatado, recuperando para ello el lugar que les corresponde en la memoria colectiva.
Placa en recuerdo de las personas de Puente la Reina asesinadas tras el golpe militar de 1936. También pretende ser un recuerdo a todas las personas que fueron represaliadas tras la sublevación y la guerra civil, represión que se extendió hasta 1944. Fue colocada en 2016 en la plaza Julián de Mena, en la fachada del Ayuntamiento.
En dicha placa, junto con los nombres de las personas asesinadas, también se puede leer: “Verdad, justicia y reparación”. Pretende ser un homenaje a todas las personas que fueron asesinadas por defender unas convicciones republicanas, así como a todas las personas que sufrieron la represión.
Parque inaugurado en 2021 con un monolito donde hay una placa con los nombres de las 16 personas vecinas del pueblo asesinadas en 1936. En el año 2022 se colocó una escultura que representa a una mujer con una criatura en brazos para así homenajear y recordar la represión que sufrieron las mujeres de Obanos, escultura realizada por Koke Ardaiz.
Estas iniciativas fueron llevadas a cabo por la asociación Familiares de Víctimas de Obanos 1936 con la colaboración del Ayuntamiento.
Esta fosa se encuentra en el municipio de Artazu, junto a una curva muy pronunciada. En el año 2016 el pueblo de Artazu colocó un monolito en recuerdo de estas personas que todavía hoy en día no se sabe quiénes son y que al parecer podrían ser transeúntes o ambulantes.
El monolito tiene una reproducción del “Gernika” de Picasso que refleja el terror vivido; el seiburu recuerda a los seis fusilados de Artazu (entre ellos cuatro hermanos); y el pájaro de Zumeta simboliza la esperanza truncada que supuso la Segunda República.
En junio de 2018 la fosa fue intervenida por la Sociedad de Ciencias de Aranzadi dentro del Plan de Exhumaciones de Gobierno de Navarra, y se exhumaron los restos de las víctimas.
El Antiguo Palacio de los Reyes de Navarra (hoy en día Museo Gustavo de Maeztu) fue utilizado como cárcel del distrito de Estella-Lizarra tras el golpe militar de 1936. Entre julio y agosto de dicho año entraron más de cien personas vecinas de diferentes pueblos de la zona, las cuales luego eran trasladadas a otras prisiones o directamente fusiladas.
Una placa colocada en 2016 en el interior de dicho Palacio recuerda a las 48 personas vecinas de Estella asesinadas por la represión franquista. En la placa se puede leer: “Homenaje. La ciudad de Estella-Lizarra a todas las personas que tras el golpe militar del 18 de julio de 1936 sufrieron prisión en este edificio por defender la democracia, la libertad, la justicia social, el comunal y las libertades vasconavarras. Recuerdo especial a los naturales y vecinos y vecinas de Estella-Lizarra que fueron asesinados por el fascismo”.
Ubicado en el Monasterio de Irache y en una antigua industria abandonada a orillas del río Ega llamada la Casa Blanca, se utilizó como campo de concentración con una capacidad máxima de 1.000 prisioneros. Estuvo funcionando entre junio de 1937 y mayo de 1939.
Los orígenes de este monasterio se remontan al siglo XI. Fue regentado por los benedictinos. Durante el periodo bélico el bando sublevado requisó el edificio para utilizarlo como campo de concentración de prisioneros, hasta mayo de 1939, respondiendo así a la necesidad de encauzar la enorme masa de prisioneros.
Este memorial simboliza el reconocimiento y reparación a las 92 personas asesinadas en la sierra del Perdón durante 1936 y 1937, a raíz de la represión desatada tras el golpe militar.
En 2017 se inauguró este memorial, obra del Colectivo Fosas de la Sierra del Perdón, formado por una piedra central, labrada por Peio Iraizoz, que recuerda a todas las personas desaparecidas, y 19 a su alrededor, en forma de espiral abierta, que representan a cada una de las localidades de procedencia. Tras su inauguración, en 2017, sufrió un ataque vandálico.
El Alto del Perdón, en la carretera que une Pamplona con Estella, se convirtió en un importante lugar de fusilamientos y donde se interrumpía, trágica e irreversiblemente, el traslado de presos a la capital navarra. Las exhumaciones en las diferentes fosas del Perdón comenzaron en fechas tempranas, e incluso algunos restos se recuperaron en los años cuarenta. Sin embargo, aunque posteriormente se han realizado varias prospecciones, no ha sido posible localizar nuevos emplazamientos.